Rubicón

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No había leído nada hasta la fecha de J.G. Mesa, pero casualmente sí que había tenido noticias acerca de Rubicón ya que fue finalista del premio Alberto Magno de ciencia-ficción y vino además recomendada por gente de cuyo criterio me fío mucho. Además tiene a su favor una premisa muy interesante que termina siendo algo muy distinto a lo que originalmente prometía. Se trata de un relato de sci-fi militar que habla no tanto sobre ecología como del trauma de la violencia y lo que esta causa en la mente del capitán de una nave de guerra, quien ante la llegada del fin del mundo y en medio del éxodo de la raza humana a Marte decide embarcarse en una misión descabellada: capturar junto a un grupo de guerreros Masai un ejemplar del león africano, última pieza de una muestra de todos los grandes depredadores de la Tierra, que el capitán desea llevar consigo a lo que será el nuevo hogar de la humanidad.

Es esta premisa y su mensaje de heroísmo suicida lo mejor sin duda de la novela, una trama muy original que atrapa desde el primer momento haciendo subir las expectativas del lector. Por este mismo motivo resulta tan extraño que el espacio que finalmente se le da a la caza del león sea tan corto y se resuelva en tan pocas páginas, hasta el punto de que lo que a todas luces parecía ser el argumento principal de la historia termina convirtiéndose en un evento más. La captura del león, el viaje con los Masai y la frenética carrera contra el tiempo antes de la inminente llegada del asteroide son cosas que la novela despacha en pocas páginas y, lo que es más desconcertante aún, dejando para el clímax una revelación importante que abre un abanico de posibilidades enorme para desarrollar la historia en otra dirección.

Creo, sin embargo, que esto es algo que tiene que ver con el formato de novela breve que Rubicón se empeña en mantener aún en detrimento de su propia premisa. Ignoro si esta versión es la misma que resultó finalista del Alberto Magno o si por el contrario hubo algún proceso de reescritura, pero pienso que tal como está contada esta historia tenía dos posibilidades: o bien ser desarrollada en un formato de novela más larga, explorando el muy sugerente y amplio mundo en el que tiene lugar la trama o, por el contrario, reducir su extensión a un relato breve enfocándose únicamente en la secuencia de la caza del león y el viaje del protagonista con la tribu Masai en medio del Apocalipsis, lo que habría subrayado mucho más los temas tan ricos que esta historia propone. Tal como está, me parece que se queda a medio camino entre estas dos cosas, sin aprovechar realmente sus posibilidades.

Fuera de esto es un libro con un estilo muy ágil y un manejo muy interesante de la acción, e insisto: se trata de un argumento muy original que resulta mucho más destacable en un contexto como el de la ciencia-ficción de corte militar. Ignoro si habrá una continuación, pero lo que realmente me apetecería sería una versión más larga de la misma historia.


Esta entrada se publicó por primera vez en el portal La Nave Sonda.

Medio mundo

MedioMundoJoeAbercrombie

Esta segunda entrega de la trilogía del Mar Quebrado ha resultado ser, sorprendentemente, muy superior a la primera parte en todos los sentidos. Como sospechaba en un principio, se trata de un libro más o menos independiente para el cual no hace falta en realidad haber leído el anterior, ya que la historia es otra e incluso los protagonistas son distintos; manteniéndose en el aspecto juvenil de la trama, esta vez la historia se centra en la joven guerrera Thorn Bathu y la aventura que emprende junto a otros personajes a las lejanas tierras del sur en busca de aliados para un conflicto que se avecina.

La estructura de viaje y el hecho de que el personaje principal sea una joven luchadora en formación permite a Abercrombie ir ampliando la representación de ese mundo pseudo-vikingo en el que se desarrolla el argumento. Esta vez conocemos más detalles acerca del pasado de este universo así como de personajes que se nos habían presentado antes de forma un tanto más modesta. El protagonista de la primera novela, Yarvi, vuelve esta vez como un personaje secundario, y debo decir que como adulto resulta mucho más interesante que en la primera novela a pesar de que su participación esta vez es menor. Thorn Bathu, en cambio, es la verdadera protagonista y resulta genial la manera como el autor consigue dotarla de una evolución llena de matices y pasar de un personaje francamente poco agradable a una heroína digna de sus otras novelas. Es en general un libro apasionante que se lee muy rápido a pesar de su mayor extensión y, de nuevo, me encanta que la historia cierre de forma más o menos autoconclusiva a pesar de que se augura una muy evidente resolución que llegará con la tercera novela de la trilogía.

Sigue, eso sí, manteniéndose dentro de los terrenos de la fantasía juvenil ya que aunque es más violento que su predecesora, sigue siendo light en comparación con los otros trabajos de Abercrombie. Me ha gustado mucho ese guiño que hace acerca de la naturaleza e historia del mundo en el que se desarrolla y que explica (en gran medida) la decisión de Abercrombie de ambientar esta historia en universo aparte de aquel que se mostraba en la trilogía de La Primera Ley. Muy recomendable, y me ha dejado con muchas ganas de leer la tercera.

The Sorcerer of the Wildeeps

sorcerer-wildeeps-coverMe acerqué a este libro por ser hasta la fecha el más celebrado de la obra de su autor, y reconozco que por la sinopsis me llamó la atención por su forma de jugar no sólo con los preceptos de la fantasía heroica sino también con temas de identidad cultural que normalmente damos por sentado en este tipo de literatura. Algo hay de eso, pero al igual como me pasó con Justicia Auxiliar, esta es una novela con la que no logré conectar del todo y con la que sospecho que los halagos que ha cosechado se deben más a aspectos literarios que por lo general no me atraen tanto.

Con esto lo que quiero decir es que el principal aporte que hace esta novela reside en el juego que hace en cuanto al lenguaje, ya que hay una clara contraposición entre la voz “culta” del narrador y unos diálogos marcadamente urbanos y coloquiales. Esto, que normalmente es algo que me suele molestar en obras de fantasía en la que los personajes por algún motivo hablan “como nosotros”, está aquí sin embargo muy bien integrado a la propuesta estética de un autor que construye la historia con un argumento muy básico y poco atractiva, prefiriendo poner el peso de la trama en los personajes y su interacción. Este recurso estilístico es probablemente lo más interesante del libro y el disfrute que el lector saque de la obra dependerá en gran medida de hasta qué punto se sienta cautivado por estos juegos formales. No es ese mi caso, por desgracia, ya que pese a que considero atractiva la propuesta, la falta de un argumento claramente estructurado hizo que el libro me resultara muy pesado de leer hasta el punto en que me sentí tentado de abandonar su lectura en más de una ocasión.

Por supuesto no faltará quien argumente que esto que yo señalo como algo meramente estilístico resulta por el contrario esencial en el propósito de la novela de sacudir nuestras ideas preconcebidas en cuanto a la representación de ciertas identidades en la fantasía épica. Puedo entender esta afirmación, y lo cierto es que en gran medida funciona, sobre todo en su muy evidente y agradecido subtexto de amor homosexual, que da una gran humanidad a un género que en demasiadas ocasiones resulta frío y asexuado. Como contraparte, había leído también numerosas reseñas en las que ponían a esta novela como ejemplo de representación de personajes de color, pero honestamente no termino de verlo; a lo mejor me equivoco pero creo que en ningún momento de la novela se describe el color de piel de los personajes, por lo que la idea de que estos son inequívicamente negros se debe quizás a una proyección del lector al ver que el autor lo es. Se trata sin embargo de algo interesante porque (de nuevo, al igual que en Justicia Auxiliar) como lector me he visto obligado a enfrentarme a las características físicas que le doy a un personaje “por defecto”, pero aquí no hay ninguna revelación que contradiga esos prejuicios, por lo que no me parece el mejor ejemplo de ruptura de este cliché.

Al final de todo me ha parecido un trabajo con unas ideas muy buenas contenidas en un libro por desgracia no muy interesante, sin una historia que me atrapara o produjera en mí ningún interés más allá de aquellos conceptos que logra poner en evidencia. No quiero decir con esto que desprecie aquellas novelas que ponen todo su peso en los personajes y dejan de lado la narración de un argumento claramente establecido, pero sí es verdad que incluso dentro de este estilo ha habido otros libros que han acertado de forma mucho más contundente que este.

El cielo roto

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De este seguramente han escuchado hablar en los últimos días. El cielo roto, primer volumen de la saga Crónicas del fin, ya había estado haciendo ruido desde que su co-autora Gabriella Campbell lo había anunciado en su web hace poco. Lo leí tarde, lo reconozco, y para cuando cayó en mis manos ya había visto muchas reseñas positivas, por lo que el hype era alto. En ese sentido no dececpciona, y los comentarios entusiastas que ha despertado esta novela corta están más que justificados. Estamos ante un libro muy bueno y una historia que atrapa prácticamente desde el primer momento; no es broma, solamente el prólogo que habla del inicio de ese Apocalipsis ya me convenció y a partir de ese momento estaba absolutamente enganchado. Se trata probablemente de uno de los mejores inicios que he visto jamás en una novela fantástica en español.

El resto del libro tiene lugar mucho después de ese prólogo, convirtiendo la trama en una curiosa mezcla de relato post-apocalíptico, terror y fantasía en la que la humanidad parece haber regresado a una sociedad pseudo-medieval en la que conviven espadas con escopetas lanza-hechizos, magia con tecnología y científicos con hechiceros. Una sociedad en la que nos encontramos una protagonista que es el prototipo de heroína solitaria y pragmática movida por una venganza. En ese aspecto es una historia muy básica, pero lo que le falta en personajes memorables fácilmente lo compensa con el énfasis que hace en la acción y la atmósfera, tan bien llevadas a cabo que hacen que un libro ya de por sí breve se pase volando. Estos dos aspectos, sumados a la tremenda imaginación que demuestra en la recreación de monstruos, lugares, y en general el inmenso mundo en el que se desarrolla el argumento hacen de esta una historia muy llamativa que en ocasiones siento que desborda las limitaciones de una obra escrita y merecería, en cambio, una adaptación a otro medio como el cómic. Estoy seguro de que esto es algo que sus dos autores han tenido en mente, porque su descripción tanto del universo de la novela como de las escenas de acción tienen una estructura muy visual.

Hay que advertir, eso sí, que este relato es de todo menos autoconclusivo, y por el contrario se perfila como el inicio de una saga que ya ha comenzado con muy buen pie. Es una suerte que el segundo volumen ya esté disponible porque te deja queriendo más. Esta que tenemos aquí es sólo un abreboca que sirve para mostrar el mundo en el que se desarrolla y las reglas a las que tendremos que atenernos, pero ya con eso me ha conquistado. No lo puedo decir lo suficiente, ha sido un gran descubrimiento y a pesar de su sencillez (o quizás gracias a ella) está recomendadísimo para aquellos que gusten de una fantasía pulp violenta y adulta.

All the Birds in the Sky

PrintDesde pequeños, Laurence y Patricia saben que son especiales: él es un genio de la tecnología capaz de crear inteligencia artificial y una máquina que le permite viajar dos segundos al futuro, mientras que ella descubre que es una bruja capaz de alterar la realidad y hablar con los animales. Esta es la historia de su amistad y de cómo cada uno de ellos intenta, a su modo, salvar el mundo.

All The Birds in the Sky es la primera novela de una autora por otro lado bastante prolífica en el relato breve, y un libro que me llegó altamente recomendado como uno de los más destacables del año. La verdad es que es un muy buen trabajo que mezcla de forma brillante temas como la magia y la tecnología en una obra que es mitad fantasía y mitad ciencia-ficción, pero sobre todo una historia acerca del vínculo entre dos personas y su amistad/amor en medio del Apocalipsis. Eso sí, está completamente desprovista de cursilerías y aunque no escatima en sentido del humor (sobre todo al principio), se toma en serio a sí misma y desarrolla sus personajes con profundidad, evitando lugares comunes y clichés tanto de los géneros que toca como en su tratamiento de los personajes masculinos y femeninos.

Me parece curioso, sin embargo, que esta novela haya sido incluida en numerosas listas de literatura juvenil, ya que tanto los temas como el lenguaje y las conclusiones son tremendamente adultas. Creo que dicha clasificación se debe únicamente a que los personajes pasan todo el primer tercio de la novela como niños y el relato tiene, al menos en su primera mitad, la estructura de una historia de crecimiento y formación cuyos referentes sonarán en un principio muy obvios (imposible, por ejemplo, no pensar en Harry Potter cuando se hace mención de una Academia de magos a la que la novela por fortuna se salta mediante una gran elipsis).

Esto es, sin embargo, lo único en lo que se asemeja a dicho género porque una vez que los personajes se hacen adultos todo cobra un tono mucho más serio y el enfoque ya no es tanto el descubrimiento de las habilidades de los protagonistas sino su relación, la manera como cada uno de ellos aborda su propia soledad y sobre todo el poderoso lazo emotivo que los une. También hay un serio cuestionamiento a la incapacidad de entender al Otro y del rol del ser humano en la Naturaleza, y todo el trasfondo apocalíptico de su segunda mitad es probablemente su mayor concesión a la ciencia-ficción. En muchos sentidos es una historia bellísima que encanta precisamente por la forma tan sobria en que está contada.

Lo que la hace decaer un poco sea quizás el tramo final, un tanto apresurado y sin la fuerza que ha tenido toda la narración anterior, pero el viaje hasta allí me ha gustado tanto que se me hace fácil perdonarle todo. Muy recomendable, de verdad.

El sueño de los muertos

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El sueño de los muertos es la segunda entrega de la saga El segundo ocaso, un muy ambicioso proyecto de seis novelas (cuatro de ellas publicadas en el momento de escribir estas líneas) de la escritora Virginia Pérez de la Puente. Debo señalar que los dos primeros libros de la saga se pueden leer en cualquier orden, aunque me pregunto hasta qué punto esto ha sido una decisión artística de su autora y no una auto-imposición fruto de tener los derechos de ambos libros en editoriales distintas, una situación muy incómoda que por desgracia conozco bien.

Quiso la suerte que este fuera el más largo de los cuatro libros que me había prometido reseñar para octubre, y debo decir que de las cuatro obras es aquella a la que le tenía más ganas. El motivo es que ya había leído hace algún tiempo la primera entrega, La elegida de la muerte, y me había gustado mucho. Recientemente la he vuelto a leer para preparar esta reseña y me ha seguido pareciendo igual de buena, así que si no la han leído y les gusta el tema de la fantasía épica, les recomiendo encarecidamente que lo hagan.

Hasta donde he leído al menos, la obra de Virginia Pérez de la Puente no es realmente rompedora en lo que se refiere al género que toca. Tanto en este como en los otros libros suyos que he leído encontramos varias de las constantes de la fantasía épica que ya conocemos, pero con todo y eso hay espacio para elementos propios que con el tiempo no sólo he aprendido a relacionar directamente con su autora sino que también demuestran un interés por construir una obra sólida y coherente. Uno de estos elementos es quizás la creación de un sistema de magia que depende de las relaciones interpersonales, en los que el poder mágico que (en la mayoría de los casos) constituye el argumento principal casi siempre tiene que ver con un “vínculo” creado entre los personajes; ocurre en La elegida de la muerte, ocurre en cierta medida en Hijos del dios tuerto (novela perteneciente a otra saga distinta de la misma autora) y ocurre por supuesto en El sueño de los muertos. Este aspecto sobrenatural es quizás lo más interesante que la novela tiene.

Fiel a su estructura y aspiraciones de novela-río, en El sueño de los muertos hay cuatro tramas que se mueven paralelamente: los intentos de Danekal, príncipe heredero de Novana, por resolver el misterio tras el atentado a la vida de su padre; una extraña magia presente en almas gemelas con la que Danekal por lo visto tiene una fuerte relación; una inminente invasión al reino de Novana por parte de unos viejos enemigos, y una sangrienta y muy gráfica descripción de un culto que comienza poco a poco a apoderarse del reino vecino. Estas cuatro tramas paralelas construyen un libro más complejo y elaborado que la primera parte de la saga, sin duda alguna, pero esta estructura es también, en mi opinión, su debilidad.

Aquí está el problema para mí: estas cuatro tramas son relatos prácticamente independientes sin casi conexión entre ellos. La primera, aquella de Danekal investigando el atentado a su padre, no parece tener la más mínima importancia para el personaje principal, quien constantemente deja dicha búsqueda de lado como si le molestara, y la cuarta trama, aquella de la secta religiosa, es algo completamente aparte que no tiene ninguna relación con las demás, por lo que resulta obvio que se trata de material de preparación para futuras entregas. Esto de por sí no me parecería ningún problema, pero es que los otros dos argumentos tampoco parecen ser tratados con la relevancia que se debería dar a una trama principal.

Es así como, por ejemplo, la trama acerca de aquella magia que une a Danekal con una misteriosa mujer en sus sueños es algo a lo que se le dedican suficientes páginas para que, en teoría, fuera el argumento principal, pero resulta demasiado críptico y ambiguo para ello; la naturaleza o las reglas de dicha magia no se nos revelan sino casi hasta el final, y cuando lo hacen es de forma muy apresurada y basada principalmente en diálogos de exposición, sin el descubrimiento gradual que se daba en la primera novela, y en cambio con escenas un tanto reiterativas que repiten constantemente lo que parece ser el motivo principal de esta magia: que los protagonistas no pueden estar separados. Este concepto ya queda claro desde la primera escena pero por lo visto el libro necesita repetirlo en muchas ocasiones.

En cuanto a la última de las subtramas, aquella de la invasión, se trata muy previsiblemente del clímax de la novela, pero la manera como llegamos hasta ella se siente muy distanciada del resto del argumento, por lo que en ningún momento llegué a sentir esa invasión como una amenaza que se iba formando. Por el contrario; mucho más aterradora era la posibilidad de una lucha con la secta antes descrita, pero al final esa trama sí que fue dejada de lado y “resuelta” de una forma un tanto abrupta sin dejarla en un punto emocionante para el siguiente volumen.

Aquí está mi conclusión: como libro, El sueño de los muertos me ha parecido una obra mucho mejor escrita que La elegida de la muerte. Los tres años que separan ambas novelas muestran una gran evolución en la técnica de su autora, sobre todo en los diálogos y en el uso del lenguaje, infinitamente superior en este segundo tomo. Tiene además un ritmo más ágil, un manejo mucho más maduro de la subtrama amorosa, y me gusta el uso de los diálogos como exposición a pesar de que en ocasiones, como decía antes, pueda ser excesivo. El caso es que a pesar de estar mucho mejor escrita, el argumento no me ha atrapado tanto como en la primera novela, y peca quizás de ser un tanto larga y dispersa en ocasiones, hasta el punto de que me cuesta realmente decir cual es la trama principal, a juzgar por el tratamiento que se le da.

Pero con todo y eso es un libro muy interesante, con una voz propia, y enmarcado en el que quizás sea uno de los proyectos más ambiciosos con los que me encontrado en la fantasía en castellano. Sólo por eso ya vale la pena, y el resto de la saga caerá con toda seguridad ante mis ojos.

#LeoAutorasOct: La momia y la niñera

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Siguiendo con estas reseñas del #LeoAutorasOct, el segundo libro que había prometido comentar es La momia y la niñera, una novela corta de Tamara Romero, y un texto que me ha sorprendido mucho porque ha terminado siendo algo muy distinto a lo que inicialmente me esperaba. Debo empezar aclarando que este es el segundo libro que leo de esta autora, ya que previamente la había “descubierto” con Arcana, una muy recomendable novela a medio camino entre la fantasía y la ciencia-ficción. Pero aquel era un trabajo muy distinto, la primera entrega de una saga ambiciosa tanto a nivel argumental como temático, mientras que este libro del que hablo hoy es una historia de monstruos no sólo breve sino además muy sencilla y directa, aunque al igual que la obra anteriormente citada sigue fiel al estilo de la llamada ficción weird que Romero por lo visto ha desarrollado en otros trabajos.

La momia y la niñera, además, tiene muchos puntos en común (o al menos así me ha parecido) con la serie The Twilight Zone, con la que tiene grandes paralelismos ya desde su estructura: la historia comienza en un suburbio de clase media cuya normalidad se ve rota por la irrupción de lo sobrenatural, algo que además es enfrentado con naturalidad pero al mismo tiempo con el sentido de la maravilla que inevitablemente acompaña a este imaginario de monstruos clásicos y criaturas surgidas de la imaginación.

Como decía antes, es una historia muy sencilla con pocos personajes y que se resuelve de forma muy lineal y rápida, tanto que sentí por momentos que el conflicto no era tanto como originalmente se planteaba. Sin embargo, lo interesante aquí no es tanto el argumento como el tono de fantasía en medio de lo cotidiano que la novela muestra prácticamente desde sus primeras páginas. En ese sentido es una novela más conseguida que Arcana, aunque personalmente esta me sigue pareciendo más interesante por las posibilidades que abre. Lo que sí destaco es que a partir de esa referencia que mencionaba antes (básicamente, la famosa serie de televisión de Rod Serling), este libro toca un tema muy interesante al que me gusta volver, y es de la posibilidad que tiene la ficción de materializarse en la realidad por medio del acto creativo, y la pérdida del control sobre aquellos “monstruos” que creamos con nuestra mente.

Pero todo esto que menciono arriba suena mejor en la propia novela. Como decía, es un libro muy sencillo que funciona sobre todo como primer acercamiento a la obra de Tamara Romero y como catálogo de lo bizarro y lo imaginativo. No es una historia en la que los monstruos den miedo; por el contrario es una en la que se pone de manifiesto cuánto amamos a los monstruos.

Mi copia digital de La momia y la niñera fue adquirida en la Kindle Store de Amazon.