#LeoAutorasOct: La momia y la niñera

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Siguiendo con estas reseñas del #LeoAutorasOct, el segundo libro que había prometido comentar es La momia y la niñera, una novela corta de Tamara Romero, y un texto que me ha sorprendido mucho porque ha terminado siendo algo muy distinto a lo que inicialmente me esperaba. Debo empezar aclarando que este es el segundo libro que leo de esta autora, ya que previamente la había “descubierto” con Arcana, una muy recomendable novela a medio camino entre la fantasía y la ciencia-ficción. Pero aquel era un trabajo muy distinto, la primera entrega de una saga ambiciosa tanto a nivel argumental como temático, mientras que este libro del que hablo hoy es una historia de monstruos no sólo breve sino además muy sencilla y directa, aunque al igual que la obra anteriormente citada sigue fiel al estilo de la llamada ficción weird que Romero por lo visto ha desarrollado en otros trabajos.

La momia y la niñera, además, tiene muchos puntos en común (o al menos así me ha parecido) con la serie The Twilight Zone, con la que tiene grandes paralelismos ya desde su estructura: la historia comienza en un suburbio de clase media cuya normalidad se ve rota por la irrupción de lo sobrenatural, algo que además es enfrentado con naturalidad pero al mismo tiempo con el sentido de la maravilla que inevitablemente acompaña a este imaginario de monstruos clásicos y criaturas surgidas de la imaginación.

Como decía antes, es una historia muy sencilla con pocos personajes y que se resuelve de forma muy lineal y rápida, tanto que sentí por momentos que el conflicto no era tanto como originalmente se planteaba. Sin embargo, lo interesante aquí no es tanto el argumento como el tono de fantasía en medio de lo cotidiano que la novela muestra prácticamente desde sus primeras páginas. En ese sentido es una novela más conseguida que Arcana, aunque personalmente esta me sigue pareciendo más interesante por las posibilidades que abre. Lo que sí destaco es que a partir de esa referencia que mencionaba antes (básicamente, la famosa serie de televisión de Rod Serling), este libro toca un tema muy interesante al que me gusta volver, y es de la posibilidad que tiene la ficción de materializarse en la realidad por medio del acto creativo, y la pérdida del control sobre aquellos “monstruos” que creamos con nuestra mente.

Pero todo esto que menciono arriba suena mejor en la propia novela. Como decía, es un libro muy sencillo que funciona sobre todo como primer acercamiento a la obra de Tamara Romero y como catálogo de lo bizarro y lo imaginativo. No es una historia en la que los monstruos den miedo; por el contrario es una en la que se pone de manifiesto cuánto amamos a los monstruos.

Mi copia digital de La momia y la niñera fue adquirida en la Kindle Store de Amazon.

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#LeoAutorasOct: Alucinadas 2

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La primera de las cuatro reseñas que he prometido para este #LeoAutorasOct es, por supuesto, para Alucinadas 2 (Palabaristas, 2016), antología de relatos de ciencia-ficción en castellano escritos por mujeres, y un libro al que le tenía muchas ganas desde hace un buen tiempo puesto que el primer volumen (que aprovecho para recomendar una vez más) me gustó mucho y las características de esta propuesta dan para una antología muy variada que además sirve para mitigar mi ya de por sí considerable desconocimiento de la literatura de género en español, más aún tratándose de escritoras.

Tanto es así que de las diez autoras de este segundo tomo, lamento admitir que únicamente conocía a una (Sofía Rhei, la única que repite de las autoras del primer volumen), incluso teniendo en cuenta que entre las restantes hay algunas con varias obras publicadas con las que me tendré que hacer tarde o temprano.

En cuanto al libro en sí, está muy en la onda de la primera parte, en el sentido de que las diez historias que la componen son muy diferentes en cuanto a tono, estilo e incluso subgénero de ciencia-ficción al que pertenecen, aún cuando pareciera que la exploración espacial y el cyber-punk tienen un lugar preferencial en el universo personal de estas autoras, así como la enorme influencia de Ursula K. Le Guin como madrina espiritual de estos textos. Sí eché en falta, sin embargo, una mayor uniformidad en cuanto a la calidad de los relatos, algo que el primer volumen había logrado y que aquí no se nota tanto. Con esto lo que quiero decir es que en esta ocasión no ha habido tantos cuentos destacables como la primera vez, aunque la mayoría de estos sí son de un nivel superior a la media que suelo encontrarme en antologías en castellano.

Lo que sí quiero destacar es que, al igual que como ocurría en el primer Alucinadas, los cuentos que la componen no están (en su mayoría) explícitamente enfocados hacia un discurso de género. Es decir, si bien la antología en sí misma sí que es una declaración de visibilidad de las mujeres en la ciencia-ficción, este no es un tema que se toque en los cuentos que la componen, algo muy coherente con el (excelente) prólogo de esta edición en el que se habla de la necesidad de este tipo de antologías pero al mismo tiempo del peligro de convertir a la literatura escrita por mujeres en un “género aparte” o una rareza, una reflexión por otro lado acertadísima y que por desgracia he visto ocurrir, como todos los que estudiamos Letras en Hispanoamérica durante los noventa.

En resumen, es un excelente libro, quizás no al mismo nivel que su predecesor, pero con una muy buena selección y sobre todo manteniendo la misma variedad de estilo que hizo de la primera antología algo tan atractivo. Por lo visto la propuesta tendrá continuidad, ya que se ha anunciado la convocatoria para la tercera entrega. Recomendadísimo.

Mi edición digital de Alucinadas 2 fue adquirida en Lektu.

#LeoAutorasOct

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A estas alturas muchos de ustedes probablemente hayan leído algo acerca de #LeoAutorasOct, una reciente inciativa nacida en Twitter para dar una mayor visibilidad a autoras femeninas (valga la redundancia) durante el mes de octubre, para de esa forma equilibrar un poco la balanza en un universo editorial que tiende a dejar de lado a las escritoras, sobre todo (aunque no exclusivamente) en el campo de la literatura fantástica.

Si bien el balance en mi caso personal no es tan catastrófico como pensaba en un principio (pensaba que era menos, pero resulta que aproximadamente un tercio de mis lecturas en los últimos tres años han sido de autoras o antologías en las que las mujeres tenían una nutrida participación), mi porcentaje todavía es mejorable, por lo que he decidido participar, animando por supuesto desde aquí a otros a que hagan lo mismo, no solamente leer libros de autoras femeninas durante el mes de octubre sino también comentarlos y de alguna manera darlos a conocer a través de los medios habituales de los que disponemos. Claro está, yo no soy un titán como Alexander Páez García que se lee diez mil libros al año, así que por mi parte sólo les puedo prometer que durante el mes de octubre leeré (y comentaré) cuatro libros. Intentaré compensar esto centrándome de forma exclusiva en literatura en español, en detrimento de la gran cantidad de autores anglosajones que suelo leer. Los libros que leeré son los siguientes:

  • El sueño de los muertos, de Virginia Pérez de la Puente.
  • La momia y la niñera, de Tamara Romero.
  • Alucinadas 2, segunda antología de relatos de ciencia-ficción escrita por mujeres de la editorial Palabaristas. Por cierto, si no han leído la primera, háganlo ya.
  • El exilio del tiempo, de Ana Teresa Torres. Uno de esos grandes clásicos de la literatura venezolana que por algún inconfesable motivo no he leído todavía.

No he escogido estos libros al azar o únicamente por un afán de “marcar la casilla” de leer a mujeres durante octubre: todos estos son libros que ya me interesaba leer desde antes de saber de esta iniciativa, sólo que he decidido adelantaros en la pila de lectura para este mes y reseñarlos en el blog para darles una mayor visibilidad de lo que originalmente les hubiese dado.

Parece mentira pero todavía en pleno 2016 existen grandes prejuicios en cuanto a la literatura escrita por mujeres (yo mismo confieso haber tenido algunos de ellos durante mi poco glamurosa época de estudiante de Filología hace casi dos décadas). Poco puedo hacer al respecto más que compartir impresiones sobre lecturas que me han gustado, pero esta al menos es una oportunidad para obligarnos a cuestionar nuestros propios gustos y ver hasta que punto ese criterio que creemos tan objetivo no es más que inercia cultural. Sólo eso ya me parece una ganancia.