Informe mensual (may-2019)

Mes movidito por muchos motivos, pero al menos conseguí irme de vacaciones por primera vez en mucho tiempo, cosa que no está mal.

De todas formas, si has pulsado para leer este post entonces muy probablemente ya sé lo que te estás preguntando, y la respuesta es sí: tal como lo anunciaba en Twitter hace unos días, la segunda parte de Dragún, titulada El habitante de la sombra, verá la luz este mismo año dentro de muy poco.

Tan poco, de hecho, que ya puedo darte una fecha preliminar: será más o menos entre finales de julio y finales de agosto. Sí, tal cual como lo estás leyendo. En cuestión de dos meses ya podrás tener en tus manos la continuación de la historia de Lea y Zágor, y el libro que ha sido la razón de ser de la casi totalidad de interacciones que he tenido en redes sociales desde hace un montón.

A diferencia de la primera parte, esta segunda entrega será una autopublicación. Es algo que he estado considerando desde hace ya varios meses, pero por lo cual no me había decidido. El caso es que necesito para mi salud mental que este libro salga a la luz, y debido a varios contratiempos no ha podido ser a pesar de que el primer borrador tiene ya casi cinco años. Pero la espera se acabó y dentro de poco tiempo podrás comprobar por ti mismo si la espera ha merecido o no la pena. Por mi parte, es un trabajo del cual me siento muy orgulloso y considero que es mucho mejor que la primera entrega.

Y como sé que esta es una pregunta que saldrá a relucir, te aviso que sí habrá una edición en papel, pero esta sólo estará disponible en Amazon (en cualquier país donde opere dicha plataforma, eso sí). La versión digital (epub y kindle) sí estará disponible no sólo en Amazon sino en Lektu, Google Play, iBooks, Smashword y, por supuesto, mi propia tienda que ya conoces. Asimismo, cuando ya estemos más cerca del lanzamiento regalaré unas copias de adelanto, así que estén pendientes.

La verdad es poco más lo que puedo decir ahora. En los próximos dos meses estaré sacando información preliminar sobre este lanzamiento aquí en el blog, y por supuesto a través de Twitter o mi un tanto abandonado perfil de Facebook. Los veo por ahí.

Una vez más, gracias.

¿Qué estoy leyendo ahora?

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Beneath the World, A Sea es la última novela del británico Chris Beckett, autor de la espectacular trilogía de Dark Eden, la cual no me cansaré nunca de recomendar. Este nuevo libro es una muy rara mezcla de fantasía con ciencia-ficción ecologista que por momentos parece una novela del siglo XIX por su uso del arquetipo de un “mundo perdido” en medio del Amazonas brasileño. Me está gustando mucho, la verdad, y nuevamente me hace lamentar que la obra de este autor no tenga hasta la fecha una traducción en castellano.

Otras cosas

Me levanté esta mañana con la buena noticia de que Rodrigo Blanco Calderón ha ganado la III Bienal de Novela Mario Vargas Llosa con la novela The Night, algo que se veía venir pero que aún así es un pequeño punto luminoso en medio de todo nuestro desastre. Conozco la narrativa breve de Blanco Calderón y esta novela aún la tengo pendiente, pero me interesa ya por el carácter profético de haber ambientado la historia en una Caracas asolada por un apagón mucho antes del que ocurrió en verdad este mismo año. Aunque si para profecías estamos, la situación de mi país ya aparecía reflejada en el final de la (muy mala) novela de Ayn Rand La rebelión de Atlas. Bromas aparte, el reconocimiento a autores venezolanos es algo que nunca estará de más, y a los que se quejan por el carácter político del premio en cuestión… bueno, creo que esta gente no sabe lo que es un premio literario.

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Anómala (Ronald Delgado, 2013)

Anómala (2013) es el cuarto libro de cuentos de Ronald Delgado, aunque de momento sólo he tenido oportunidad de leer aparte de este los dos anteriores, Réplica (2010) y La tierra del cielo sin sol (2012). Hablar de su último libro se me hace imposible sin mencionar su, tal como lo afirma el prólogo, militancia con la ciencia-ficción, resaltando el detalle de intentar sacar adelante una obra dedicada a este género en medio del ambiente editorial venezolano. Lo sé, es un ángulo bastante banal que no debería importar nada a estas alturas del calendario, pero es mejor sacar ese tema de una vez para poder dejarlo atrás. De hecho, si en algo estoy en desacuerdo con otros escritos que se han hecho acerca de la obra de este escritor es precisamente en la supuesta marca de su venezolanidad que hay en sus escritos. No es este el caso, al menos no en Anómala: aparte del lenguaje y la conjugación verbal, la obra de Ronald Delgado no busca una ciencia-ficción “venezolana” sino que explora temas universales, principalmente la simbiosis entre el hombre y la tecnología. Pero este tema viene dado a partir del individuo, no de la sociedad, por lo que salvo en muy contadas excepciones (como esos primeros dos cuentos especulares ambientados en Japón) sus argumentos podrían estar localizados en cualquier país y daría exactamente lo mismo.

Dicho esto, la sorpresa más agradable con la que me he topado en el libro ha sido su sensación de continuidad temática en la corta pero breve obra de su autor, un fenómeno que en lo personal siempre me ha fascinado y que aquí se explora más que en su libro anterior, La tierra del cielo sin sol, el cual sí era un poco más disperso en cuanto a la temática de sus cuentos. En este libro no ocurre eso, y de hecho el autor pareciera querer dejarlo muy claro a través del uso continuo de un juego de espejos y reversos que enlaza varios de los relatos que componen la antología. Ya hacía mención arriba de Ningyö y Kioko Blue, los dos primeros relatos que cuentan en esencia una misma historia contada desde dos perspectivas diferentes acerca de la robótica japonesa y su tendencia lúdica. Lo mismo ocurre en cierto grado con relatos como D.1.0.S y Anómala, que tocan cada uno a su manera el tema de la realidad aumentada y la necesidad de los usuarios de permanecer en un mundo virtual.

Esto último me lleva quizás a los aspectos que no me han convencido tanto. Mi principal displicencia probablemente tenga que ver con un elemento estilístico que se repite prácticamente en todos los relatos del libro, y es que el autor abandona el cuento justo en el momento en que este parece llegar al principal punto de interés, lo que da cabida a una sensación un tanto anticlimática. Esto detalle, presente como decía en casi todos los relatos, se vuelve más frustrante en aquellos cuyo “desenlace” acarrea consecuencias para la trama un tanto más globales como puede ser el caso de Anómala o D.1.0.S. (que en mi opinión me parece el mejor cuento del libro a excepción de ese título que forma una analogía demasiado obvia). Otro aspecto mejorable, siempre desde mi punto de vista, es cierta tendencia por parte del autor a dar cabida a reflexiones un tanto fáciles en las que la tecnología es vista desde una perspectiva maniquea, como si la voz detrás de los relatos realmente viese en la tecnología un peligro. A veces, debo decir, esta idea es tratada de forma muy digna, pero en ocasiones me ha chirríado un poco; en Anómala, por ejemplo, se llama a los libros en papel como “libros de verdad”, lo cual resulta paradójico teniendo en cuenta que la antología se ha editado en formato electrónico.

Pero en realidad estas son quejas menores. No sé si Anómala será el mejor libro de relatos de Ronald Delgado hasta la fecha, pero sí me ha parecido el más ambicioso y el más centrado en los temas que a juzgar por su obra anterior le apasionan: la inteligencia artificial, la preferencia de lo virtual por lo real y el en ocasiones alienante poder de la tecnología. Pienso al leer varios relatos en la fantástica exploración que el autor ha venido haciendo de estos temas y me pregunto (no sin cierto dejo de culpabilidad por la presión que esto pueda significar) cuánto tardará en darnos una novela en la que alguno de estos temas sea llevado hasta sus últimas consecuencias. 

Comenzamos con buen pie

Tengo la creencia (irracional, valga decir) que los años impares suelen ser mejor que los pares. El 2013 comienza con un buen motivo para creerlo, ya que después de darle vueltas al asunto durante mucho tiempo nos hemos lanzado de cabeza a la piscina de la autoedición y el resultado es el que estáis viendo arriba; poco más de cuatro meses después de haberlo lanzado en Kindle, nuestro libro de relatos Damas, bestias y otras sale en papel. De momento los canales de distribución son pocos pero muy efectivos ya que el libro está disponible en Amazon a partir de hoy

Siempre se dice que no hay que juzgar un libro por su cubierta, pero en este caso espero sinceramente que no sea así, porque la gente que hay detrás de lo que estáis viendo encima de estas líneas merece todos los elogios posibles. La foto, como ya comentábamos una vez, es del titán Roberto Conte, quien tuvo el  de gran gesto de cedérnosla ya desde los tiempos de la primera publicación electrónica. En cuanto al diseño y maquetación, el responsable es Carlos García, quien además es uno de los nuestros, con todo lo que eso conlleva. 

Así que ojo, que desde aquí (y desde todo el resto de nuestra presencia internetera) seguiremos dando la lata durante un tiempo.