Medio mundo

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Esta segunda entrega de la trilogía del Mar Quebrado ha resultado ser, sorprendentemente, muy superior a la primera parte en todos los sentidos. Como sospechaba en un principio, se trata de un libro más o menos independiente para el cual no hace falta en realidad haber leído el anterior, ya que la historia es otra e incluso los protagonistas son distintos; manteniéndose en el aspecto juvenil de la trama, esta vez la historia se centra en la joven guerrera Thorn Bathu y la aventura que emprende junto a otros personajes a las lejanas tierras del sur en busca de aliados para un conflicto que se avecina.

La estructura de viaje y el hecho de que el personaje principal sea una joven luchadora en formación permite a Abercrombie ir ampliando la representación de ese mundo pseudo-vikingo en el que se desarrolla el argumento. Esta vez conocemos más detalles acerca del pasado de este universo así como de personajes que se nos habían presentado antes de forma un tanto más modesta. El protagonista de la primera novela, Yarvi, vuelve esta vez como un personaje secundario, y debo decir que como adulto resulta mucho más interesante que en la primera novela a pesar de que su participación esta vez es menor. Thorn Bathu, en cambio, es la verdadera protagonista y resulta genial la manera como el autor consigue dotarla de una evolución llena de matices y pasar de un personaje francamente poco agradable a una heroína digna de sus otras novelas. Es en general un libro apasionante que se lee muy rápido a pesar de su mayor extensión y, de nuevo, me encanta que la historia cierre de forma más o menos autoconclusiva a pesar de que se augura una muy evidente resolución que llegará con la tercera novela de la trilogía.

Sigue, eso sí, manteniéndose dentro de los terrenos de la fantasía juvenil ya que aunque es más violento que su predecesora, sigue siendo light en comparación con los otros trabajos de Abercrombie. Me ha gustado mucho ese guiño que hace acerca de la naturaleza e historia del mundo en el que se desarrolla y que explica (en gran medida) la decisión de Abercrombie de ambientar esta historia en universo aparte de aquel que se mostraba en la trilogía de La Primera Ley. Muy recomendable, y me ha dejado con muchas ganas de leer la tercera.

The Sorcerer of the Wildeeps

sorcerer-wildeeps-coverMe acerqué a este libro por ser hasta la fecha el más celebrado de la obra de su autor, y reconozco que por la sinopsis me llamó la atención por su forma de jugar no sólo con los preceptos de la fantasía heroica sino también con temas de identidad cultural que normalmente damos por sentado en este tipo de literatura. Algo hay de eso, pero al igual como me pasó con Justicia Auxiliar, esta es una novela con la que no logré conectar del todo y con la que sospecho que los halagos que ha cosechado se deben más a aspectos literarios que por lo general no me atraen tanto.

Con esto lo que quiero decir es que el principal aporte que hace esta novela reside en el juego que hace en cuanto al lenguaje, ya que hay una clara contraposición entre la voz “culta” del narrador y unos diálogos marcadamente urbanos y coloquiales. Esto, que normalmente es algo que me suele molestar en obras de fantasía en la que los personajes por algún motivo hablan “como nosotros”, está aquí sin embargo muy bien integrado a la propuesta estética de un autor que construye la historia con un argumento muy básico y poco atractiva, prefiriendo poner el peso de la trama en los personajes y su interacción. Este recurso estilístico es probablemente lo más interesante del libro y el disfrute que el lector saque de la obra dependerá en gran medida de hasta qué punto se sienta cautivado por estos juegos formales. No es ese mi caso, por desgracia, ya que pese a que considero atractiva la propuesta, la falta de un argumento claramente estructurado hizo que el libro me resultara muy pesado de leer hasta el punto en que me sentí tentado de abandonar su lectura en más de una ocasión.

Por supuesto no faltará quien argumente que esto que yo señalo como algo meramente estilístico resulta por el contrario esencial en el propósito de la novela de sacudir nuestras ideas preconcebidas en cuanto a la representación de ciertas identidades en la fantasía épica. Puedo entender esta afirmación, y lo cierto es que en gran medida funciona, sobre todo en su muy evidente y agradecido subtexto de amor homosexual, que da una gran humanidad a un género que en demasiadas ocasiones resulta frío y asexuado. Como contraparte, había leído también numerosas reseñas en las que ponían a esta novela como ejemplo de representación de personajes de color, pero honestamente no termino de verlo; a lo mejor me equivoco pero creo que en ningún momento de la novela se describe el color de piel de los personajes, por lo que la idea de que estos son inequívicamente negros se debe quizás a una proyección del lector al ver que el autor lo es. Se trata sin embargo de algo interesante porque (de nuevo, al igual que en Justicia Auxiliar) como lector me he visto obligado a enfrentarme a las características físicas que le doy a un personaje “por defecto”, pero aquí no hay ninguna revelación que contradiga esos prejuicios, por lo que no me parece el mejor ejemplo de ruptura de este cliché.

Al final de todo me ha parecido un trabajo con unas ideas muy buenas contenidas en un libro por desgracia no muy interesante, sin una historia que me atrapara o produjera en mí ningún interés más allá de aquellos conceptos que logra poner en evidencia. No quiero decir con esto que desprecie aquellas novelas que ponen todo su peso en los personajes y dejan de lado la narración de un argumento claramente establecido, pero sí es verdad que incluso dentro de este estilo ha habido otros libros que han acertado de forma mucho más contundente que este.

Primavera 2017: La cerca entre los árboles

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Era la primera vez que Krisana veía la cerca, a pesar de que conocía aquellos bosques como la palma de su mano. Apareció de repente un día, de entre la niebla, no sabía de dónde. Lo único que sabía de ella era lo que su madre Aldora le había dicho: que nunca la cruzara, porque si lo hacía, las criaturas que habitaban el bosque se lo llevarían y nunca se volverían a ver. Pero un día Krisana desobedeció aquella orden, y al hacerlo descubrió un nuevo mundo poblado de seres maravillosos y terribles, dispuestos a todo por conseguir lo que quieren.

Y para horror de Krisana, lo que quieren es a él, y le han estado esperando durante mucho tiempo.

Mi nuevo cuento, La cerca entre los árboles, ya está disponible en mi tienda de Selz. Ha sido un largo camino llegar hasta aquí, pero ya lo tienes y espero que lo disfrutes.

Como siempre te recuerdo: recibirás en tu correo electrónico un enlace para descargar dos archivos: .epub para móviles o tablets, y .mobi para Kindle. Échale un vistazo y, por favor, déjame algunas estrellas o algún comentario en la ficha de Goodreads que he creado para la ocasión. Con ello me harías un gran favor.

Con este relato vuelvo al género de fantasía. Espero que sea todo lo que esperas y más.

Hasta muy pronto.

 

 

 

 

El cielo roto

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De este seguramente han escuchado hablar en los últimos días. El cielo roto, primer volumen de la saga Crónicas del fin, ya había estado haciendo ruido desde que su co-autora Gabriella Campbell lo había anunciado en su web hace poco. Lo leí tarde, lo reconozco, y para cuando cayó en mis manos ya había visto muchas reseñas positivas, por lo que el hype era alto. En ese sentido no dececpciona, y los comentarios entusiastas que ha despertado esta novela corta están más que justificados. Estamos ante un libro muy bueno y una historia que atrapa prácticamente desde el primer momento; no es broma, solamente el prólogo que habla del inicio de ese Apocalipsis ya me convenció y a partir de ese momento estaba absolutamente enganchado. Se trata probablemente de uno de los mejores inicios que he visto jamás en una novela fantástica en español.

El resto del libro tiene lugar mucho después de ese prólogo, convirtiendo la trama en una curiosa mezcla de relato post-apocalíptico, terror y fantasía en la que la humanidad parece haber regresado a una sociedad pseudo-medieval en la que conviven espadas con escopetas lanza-hechizos, magia con tecnología y científicos con hechiceros. Una sociedad en la que nos encontramos una protagonista que es el prototipo de heroína solitaria y pragmática movida por una venganza. En ese aspecto es una historia muy básica, pero lo que le falta en personajes memorables fácilmente lo compensa con el énfasis que hace en la acción y la atmósfera, tan bien llevadas a cabo que hacen que un libro ya de por sí breve se pase volando. Estos dos aspectos, sumados a la tremenda imaginación que demuestra en la recreación de monstruos, lugares, y en general el inmenso mundo en el que se desarrolla el argumento hacen de esta una historia muy llamativa que en ocasiones siento que desborda las limitaciones de una obra escrita y merecería, en cambio, una adaptación a otro medio como el cómic. Estoy seguro de que esto es algo que sus dos autores han tenido en mente, porque su descripción tanto del universo de la novela como de las escenas de acción tienen una estructura muy visual.

Hay que advertir, eso sí, que este relato es de todo menos autoconclusivo, y por el contrario se perfila como el inicio de una saga que ya ha comenzado con muy buen pie. Es una suerte que el segundo volumen ya esté disponible porque te deja queriendo más. Esta que tenemos aquí es sólo un abreboca que sirve para mostrar el mundo en el que se desarrolla y las reglas a las que tendremos que atenernos, pero ya con eso me ha conquistado. No lo puedo decir lo suficiente, ha sido un gran descubrimiento y a pesar de su sencillez (o quizás gracias a ella) está recomendadísimo para aquellos que gusten de una fantasía pulp violenta y adulta.

Lo que “Wall Street” nos enseña sobre world-building

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Una de las cosas más difíciles, y sin embargo más vitales de la llamada “ficción especulativa” es la construcción de mundos (innecesariamente llamada “world building”), y curiosamente es donde también se estrellan muchas obras que agobian al lector con mitología e información prácticamente desde el principio. Uno de los mejores ejemplos que se me ocurren de como se deben hacer las cosas proviene de una película que ni siquiera pertenece al género fantástico. Hablo de la cinta Wall Street (1987), de Oliver Stone, la cual volví a ver hoy después de muchísimo tiempo y me ha hecho pensar en seguida en algo que quiero compartir.

No tengo ningún problema en decir que Wall Street no me parece la mejor película de Oliver Stone, ni siquiera una de las diez mejores. Tiene muchos problemas, siendo el principal que su mensaje es demasiado obvio incluso para los estándares de un director que nunca ha sido lo que se dice un experto en sutilezas (hay una escena en la que Michael Douglas echa un discurso con el que nos da bien masticadistos todos los temas de la película). Pero hay una cosa en la que acierta al cien por cien: su recreación del mundo de los brokers y su subordinación a la historia que Stone desea contar.

Lo que quiero decir con esto es lo siguiente: yo no tengo ni idea de lo que hace un broker, no sé absolutamente nada sobre el mercado de valores ni sobre el mundo de la especulación financiera, y creo que al menos el noventa por ciento de los términos y la jerga que se maneja en esta película son un misterio para mí… pero eso no me impide seguir la historia. Esto ocurre porque el mundo de estos depredadores financieros es sólo el trasfondo de una historia que habla sobre temas mucho más básicos y universales: la codicia, la ambición desmedida, la falta de lealtad y la deshumanización de alguien que decide que su valor sólo puede ser medido por su éxito material. Al final es esto lo que trasciende, y todo el mundo en el que se desarrolla la acción es sólo un telón de fondo y en eso se queda, por mucho que constantemente se esté hablando en un lenguaje desconocido. Al final, todas las referencias técnicas del guión son sólo florituras que no entorpecen la trama ni su disfrute, y en ese sentido me parece una obra maestra y una lección que muchos creadores de mundos ficticios deberían aprender.

Cosas en las que pensé después de ver (por fin) “Rogue One”

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– Me ha parecido bien. Como blockbuster de acción es divertida aunque, como película de Star Wars me parece que está muy por debajo de otras de la franquicia, y ciertamente me pareció inferior a El Despertar de la Fuerza. Esto es algo que me sorprende porque escuché a mucha gente de cuyo criterio me fío decir justamente lo contrario.

– Estéticamente, eso sí, es quizás una de las que más me gustan. A pesar de todos los paralelismos con la trilogía original logra tener una estética propia que me encantó.

– Es la primera película de Star Wars que veo que parece hecha única y exclusivamente como fan service, más incluso que EDDLF. Parece estar construida cien por cien sobre elementos familiares y reconocibles para el fan de toda la vida, elementos incluidos únicamente como guiño cómplice al espectador. De verdad no entiendo esta moda reciente de agarrar a cineastas indie y ponerlos a dirigir franquicias multi-millonarias con un molde pre-establecido.

– Continuación del punto anterior: estoy absolutamente convencido de que el rodaje adicional que tanto se mencionó meses atrás fue principalmente para añadir más cosas reconocibles de la franquicia, desde los breves cameos de C3PO, R2D2 y la Princesa Leia, hasta las forzadísimas escenas de Darth Vader, quien ciertamente no pintaba nada en esta película y aparece porque sí.

– Por cierto, la escena del final con Vader fue especialmente terrible porque para ese momento la película ya había terminado.

– En el plano narrativo me sentí bastante desconectado de todo y me parece que a nivel de argumento es la más pobre de todas las entregas de Star Wars. Los dramas de cada personaje (incluidos los protagonistas) no parecen tener mucha importancia y su condición de precuela roba a la historia de lo que debería haber sido su clímax lógico: la destrucción de la Estrella de la Muerte. La presencia de esta super-arma se siente a lo largo de todo el metraje y el hecho de que la película no termina con su destrucción me hizo sentir como que me habían negado el verdadero final, a pesar de que ya lo sabía de entrada.

– Pero más incluso que el argumento, su principal punto débil son los personajes. Nunca tuve el más mínimo interés por la pareja protagonista. En este punto específico es donde más duelen las comparaciones con EDDLF, la cual con todos sus problemas al menos salvaba el conjunto gracias a su excelente elenco y sus muy carismáticos personajes. Aquí no hay nada de eso.

– Hay una escena durante la misión para ir a buscar a Galen (el padre de la protagonista y creador de la Estrella de la Muerte) en la que Cassian (el personaje de Diego Luna) parece genuinamente preocupado porque Jyn (la protagonista) está de repente en peligro, y recuerdo que en ese momento me pregunté por qué le importaba a él el destino de esta chica si apenas habían interactuado ni habían hecho nada juntos que fomentase ningún vínculo entre ellos. Fue algo completamente gratuito.

– El robot es el mejor personaje de la película y es una pena que no tuviera más protagonismo.

– La primera vez que sale el Peter Cushing CGI es impresionante. Ya a partir de la segunda vez empiezas a ver los hilos. Al final de la película tuve la sensación de que, al menos de momento, los actores de carne y hueso siguen teniendo su trabajo asegurado. De hecho me parece mucho más interesante el tema de las consecuencias legales que esto pueda tener con todo lo concerniente a los derechos de imagen de los actores en caso de convertirse en una costumbre.

– “Uncanny Valley Leia” parece salida de una película de terror.

– Quiero más Mads Mikkelsen, más Donnie Yen y menos Jimmy Smiths.

– Tal como muchos han mencionado, es la primera película de Star Wars sin la famosa intro con las letras amarillas desplazándose hacia arriba. Aunque por algún motivo sí que mantuvieron el estilo de los créditos finales de todas las otras películas a pesar de que aquí no calzan muy bien con la estética general.

– A pesar de todo esto, no quiero que vayan a pensar que no me gustó porque la verdad es que me la pasé bien. Además, ahora que vamos a tener películas de Star Wars como si fueran churros, no podemos esperar que todas sean una obra de arte.

Cuarto acercamiento al ovni

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Otra gran recomendación para este año que comienza es esta nueva colección de relatos de Tamara Romero, una autora que “descubrí” hace relativamente poco tiempo y que en esta ocasión ha conseguido la que para mí es su mejor obra hasta la fecha. Todos los cuentos que componen esta (por otro lado breve) antología están dentro del estilo bizarro que la caracteriza, mezclando el absurdo con referentes fantásticos de la cultura popular (alienígenas, apocalipsis, sectas, monjas monstruosas) y también con una atmósfera en ocasiones siniestra como ocurre en los cuentos El aeropuerto del fin del mundo Modelo ajedrecista. Hay, eso sí, un lugar especial en mi preferencia para el relato que da título al libro, una magnífica historia acerca de cinco escritores de ciencia-ficción que son convocados para establecer contacto con unos visitantes extraterrestres. Este para mí ha sido el que ha destacado más, pero en realidad todos los cuentos son de un nivel muy alto, lo que no es poca cosa teniendo en cuenta que este estilo de literatura no suele estar entre mis favoritos. De hecho, me parece que este no es sólo el mejor libro de Romero sino también el más accesible, por lo que va doblemente recomendado como introducción a su obra.