La mejor venganza (Joe Abercrombie, 2009)

La mejor venganza (en original Best Served Cold) fue el libro con el que “descubrí” a Joe Abercrombie, y para los pocos que no lo hayan hecho todavía, es el que recomiendo tomar incluso por encima de su trilogía de La primera Ley, aunque sea por el hecho de que para estas entradas intento seleccionar obras unitarias que se puedan leer de forma independiente. Y es que aunque está ambientada en el mismo universo y tenga algunas referencias (menores) al resto de su obra, esta novela de Abercrombie es autoconclusiva, se puede leer por separado y tiene todos aquellos ingredientes que le han hecho conocido entre los seguidores del género fantasy: su énfasis en la violencia, esa glorificación de la fuerza que remite además a toda una tradición de épica pulp y, sobre todo, el carácter moralmente ambiguo de sus personajes en los que los roles de héroe y villano no están tan claros. Todos estos son elementos, además, que hoy en día se han visto en alza gracias al éxito entre el público mayoritario de autores como George R.R. Martin, y al igual que este, Abercrombie opta en esta novela por un mundo más realista y menos dado a a recreación de la magia. La mejor venganza, además, cuenta con su excelente protagonista femenina Monza Murcatto, alejada por completo de los estereotipos femeninos del género fantástico, incluso dentro del apartado de mujeres guerreras. Es otro de esos libros que me leí en dos sentadas, y es para atesorar.

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Lythande (Marion Zimmer Bradley, 1985)

Antes de alcanzar el éxito de masas con Las nieblas de Avalón, Marion Zimmer Bradley tuvo una fructífera carrera en la fantasía y ciencia-ficción, no sólo en su propia saga de Darkover sino también participando en varias antologías fantásticas como por ejemplo la Thieve’s World, de la cual sale su creación Lythande. La popularidad del personaje dio como resultado esta breve antología de relatos que nunca me cansaré de recomendar como ejemplo de fantasía que toma referentes clásicos otorgándole un giro que incluso hoy no es tan común. Lythande pertenece a la orden de la Estrella Azul, un cónclave de hechiceros muy poderosos que sin embargo comparten una misma debilidad: cada uno de ellos guarda un secreto que, de ser revelado, le arrebataría todos sus poderes. En el caso de Lythande, su secreto es que en realidad es una mujer. A partir de esta idea Zimmer Bradley construye un personaje magnífico, un ser poderoso pero completamente aislado del mundo que debe prohibirse cada concesión a su humanidad, puesto que sus conflictos surgen no sólo a través de la lucha contra sus enemigos sino sobre todo ante su necesidad de mantenerse alejada de todo aquello que pueda hacer caer su máscara. Lástima que la antología sea tan corta (el último de los relatos ni siquiera es de la propia Zimmer Bradley) porque se trata de una premisa y un personaje con enormes posibilidades. Es un libro difícil de encontrar hoy, pero si lo hacen no lo duden ni un segundo.

Dark Eden (Chris Beckett, 2012)

La evidente influencia de El señor de las moscas probablemente sea lo que ha hecho que Dark Eden sea incluida en el creciente catálogo para jóvenes adultos. Esto hará que muchos la desprecien de entrada, pero sería un grave error. Podría resumir estas líneas diciendo que tenía mucho tiempo que un libro no me atrapaba de tal forma que terminaba robándole tiempo a mis tareas cotidianas sólo para poder avanzar unas páginas más, pero no le haría justicia. Cayó en mis manos sólo por una recomendación lanzada al aire en Twitter y se ha convertido en uno de mis nuevos libros favoritos por muchas razones: por la increíble recreación de ese mundo alienígena, por la sutileza con la que Chris Beckett va ampliando los horizontes de ese oscuro planeta al mismo tiempo que los protagonistas van explorándolo, por los juegos con el lenguaje o por ese trasfondo de crueldad que se intuye detrás de su relato puro de aventuras. Pero lo más importante aquí es ese sentido de maravilla que recupera y que sustituye aquí los elementos más cerebrales de la ciencia-ficción. Es una novela increíble a la que le perdono incluso ese final abierto. Aun así creo que no necesita una secuela, pero esta ya está por ser publicada este año y pienso echarle un vistazo. Hasta donde sé, Dark Eden no está traducida al castellano pero espero que alguien resuelva eso lo antes posible. Si el idioma no es una barrera, acérquense a ella que no se arrepentirán.

Anómala (Ronald Delgado, 2013)

Anómala (2013) es el cuarto libro de cuentos de Ronald Delgado, aunque de momento sólo he tenido oportunidad de leer aparte de este los dos anteriores, Réplica (2010) y La tierra del cielo sin sol (2012). Hablar de su último libro se me hace imposible sin mencionar su, tal como lo afirma el prólogo, militancia con la ciencia-ficción, resaltando el detalle de intentar sacar adelante una obra dedicada a este género en medio del ambiente editorial venezolano. Lo sé, es un ángulo bastante banal que no debería importar nada a estas alturas del calendario, pero es mejor sacar ese tema de una vez para poder dejarlo atrás. De hecho, si en algo estoy en desacuerdo con otros escritos que se han hecho acerca de la obra de este escritor es precisamente en la supuesta marca de su venezolanidad que hay en sus escritos. No es este el caso, al menos no en Anómala: aparte del lenguaje y la conjugación verbal, la obra de Ronald Delgado no busca una ciencia-ficción “venezolana” sino que explora temas universales, principalmente la simbiosis entre el hombre y la tecnología. Pero este tema viene dado a partir del individuo, no de la sociedad, por lo que salvo en muy contadas excepciones (como esos primeros dos cuentos especulares ambientados en Japón) sus argumentos podrían estar localizados en cualquier país y daría exactamente lo mismo.

Dicho esto, la sorpresa más agradable con la que me he topado en el libro ha sido su sensación de continuidad temática en la corta pero breve obra de su autor, un fenómeno que en lo personal siempre me ha fascinado y que aquí se explora más que en su libro anterior, La tierra del cielo sin sol, el cual sí era un poco más disperso en cuanto a la temática de sus cuentos. En este libro no ocurre eso, y de hecho el autor pareciera querer dejarlo muy claro a través del uso continuo de un juego de espejos y reversos que enlaza varios de los relatos que componen la antología. Ya hacía mención arriba de Ningyö y Kioko Blue, los dos primeros relatos que cuentan en esencia una misma historia contada desde dos perspectivas diferentes acerca de la robótica japonesa y su tendencia lúdica. Lo mismo ocurre en cierto grado con relatos como D.1.0.S y Anómala, que tocan cada uno a su manera el tema de la realidad aumentada y la necesidad de los usuarios de permanecer en un mundo virtual.

Esto último me lleva quizás a los aspectos que no me han convencido tanto. Mi principal displicencia probablemente tenga que ver con un elemento estilístico que se repite prácticamente en todos los relatos del libro, y es que el autor abandona el cuento justo en el momento en que este parece llegar al principal punto de interés, lo que da cabida a una sensación un tanto anticlimática. Esto detalle, presente como decía en casi todos los relatos, se vuelve más frustrante en aquellos cuyo “desenlace” acarrea consecuencias para la trama un tanto más globales como puede ser el caso de Anómala o D.1.0.S. (que en mi opinión me parece el mejor cuento del libro a excepción de ese título que forma una analogía demasiado obvia). Otro aspecto mejorable, siempre desde mi punto de vista, es cierta tendencia por parte del autor a dar cabida a reflexiones un tanto fáciles en las que la tecnología es vista desde una perspectiva maniquea, como si la voz detrás de los relatos realmente viese en la tecnología un peligro. A veces, debo decir, esta idea es tratada de forma muy digna, pero en ocasiones me ha chirríado un poco; en Anómala, por ejemplo, se llama a los libros en papel como “libros de verdad”, lo cual resulta paradójico teniendo en cuenta que la antología se ha editado en formato electrónico.

Pero en realidad estas son quejas menores. No sé si Anómala será el mejor libro de relatos de Ronald Delgado hasta la fecha, pero sí me ha parecido el más ambicioso y el más centrado en los temas que a juzgar por su obra anterior le apasionan: la inteligencia artificial, la preferencia de lo virtual por lo real y el en ocasiones alienante poder de la tecnología. Pienso al leer varios relatos en la fantástica exploración que el autor ha venido haciendo de estos temas y me pregunto (no sin cierto dejo de culpabilidad por la presión que esto pueda significar) cuánto tardará en darnos una novela en la que alguno de estos temas sea llevado hasta sus últimas consecuencias. 

Comenzamos con buen pie

Tengo la creencia (irracional, valga decir) que los años impares suelen ser mejor que los pares. El 2013 comienza con un buen motivo para creerlo, ya que después de darle vueltas al asunto durante mucho tiempo nos hemos lanzado de cabeza a la piscina de la autoedición y el resultado es el que estáis viendo arriba; poco más de cuatro meses después de haberlo lanzado en Kindle, nuestro libro de relatos Damas, bestias y otras sale en papel. De momento los canales de distribución son pocos pero muy efectivos ya que el libro está disponible en Amazon a partir de hoy

Siempre se dice que no hay que juzgar un libro por su cubierta, pero en este caso espero sinceramente que no sea así, porque la gente que hay detrás de lo que estáis viendo encima de estas líneas merece todos los elogios posibles. La foto, como ya comentábamos una vez, es del titán Roberto Conte, quien tuvo el  de gran gesto de cedérnosla ya desde los tiempos de la primera publicación electrónica. En cuanto al diseño y maquetación, el responsable es Carlos García, quien además es uno de los nuestros, con todo lo que eso conlleva. 

Así que ojo, que desde aquí (y desde todo el resto de nuestra presencia internetera) seguiremos dando la lata durante un tiempo.

La sorpresa

Si andaban por ahí preguntándose cual era la sorpresa por la cual hemos estado pronosticando durante las últimas semanas, aquí la tienen. El fin de semana termina de la mejor forma posible, con la salida de nuestro segundo libro: Damas, bestias y otras, que está disponible desde ya en Kindle. Confieso que el principal  motivo por el que esta antología de relatos ha visto la luz es para terminar de probar de una buena vez el tema de la autopublicación en formato electrónico, así que los fetichistas del papel de momento se quedarán con las ganas. Lo siento, ya me gustaría que fuera de otra forma, pero mientras la segunda parte de Dragún va creciendo palabra por palabra, no se me ocurre una mejor manera de darle finalmente salida a estos nueve relatos que tenía en el tintero literalmente desde hacía años (los cuentos del libro están fechados entre 1996 y 2010, así que ya me dirán). 

Y por si se lo están preguntando (espero que sí), la verdad es que no todos los cuentos incluídos en la antología son de corte fantástico, aunque todos ellos siguen la pauta que de momento me he impuesto a mí mismo y es la de priorizar el argumento por encima de todas las cosas. Así que nada, ya es tarde para echarse atrás, la criatura ha sido liberada y a partir de este momento no queda más remedio que ver desde la barrera como es recibida. En el peor de los casos, habrá pagado la novatada con el tema de la autopublicación y dejaré en evidencia mis escasos conocimientos de HTML y de edición de libros electrónicos. 

Eso me recuerda: hay un pequeño error de formato que no he sido capaz de corregir (todavía) pero que únicamente afecta a aquellos que leen el libro en un Kindle normal, y es que por algún motivo que desconozco el sistema deja sangría en el primer párrafo de forma automática, cosa que yo en ningún momento le indiqué. Pero insisto, sólo lo hace en el Kindle normal; en el DX, Touch o Fire, así como en las aplicaciones para otros dispositivos este problema se corrige solo. 

De momento Damas, bestias y otras sólo está disponible en el Kindle de Amazon, aunque en los siguientes meses tengo pensado darle otras salidas siempre en formato electrónico. ¿Y en papel? Bueno,   espero que eso se haga realidad lo antes posible. En cualquier caso, recuerden que si no tienen un Kindle siempre se pueden descargar gratuitamente la aplicación para PC, Mac, iPad, iPhone o Android, que va bastante bien. 

Así que nada. Sólo queda decir una cosa: 

Here we go again.

Postdata 1: una cosa, la foto de la portada es obra de Roberto Conte, un espectacular fotógrafo que nos la cedió generosamente. Desde aquí les invito a todos a que se pasen por su web y flipen.
Postdata 2: esta nueva semana comienza también de una forma inmejorable con el anuncio del esperadísimo regreso de M.E.T.A. Pronto en vuestras manos y en vuestros cerebros. Aquí vamos con todo.