2016: Un balance

A menos que algo tremendamente interesante ocurra en las próximas 72 horas, esta será mi última entrada del 2016, así que intentaré compensarlo haciéndola un poco más larga de lo habitual. En lo que espero se convierta en una costumbre, intento hacer un balance de este año así como un boceto de lo que vendrá el año que viene.

A nivel personal este ha sido un año complicado, marcado en ocasiones por escasas perspectivas laborales y alguna que otra incertidumbre por otro lado inevitable en la ciudad que habito, pero paradójicamente ha sido también un año de muchas satisfacciones a nivel creativo. Tengo terminados y rodando por editoriales un libro de cuentos y dos novelas (y sí, una de ellas es El habitante de la sombra, por la cual me preguntan prácticamente cada semana), y he retomado mis labores de autopublicación lanzado dos relatos breves que todavía están disponibes y esperando a que ustedes los lean: El llanto y Un mundo propio.

Aprovecho esta oportunidad para recordarles que Un mundo propio está disponible en mi flamante tienda de Selz, y que también lo pueden conseguir en Lektu, en Google Play, en Smashwords y en iBooks. Si lo de ustedes es leer en línea también pueden encontrarlo en Wattpad. En todos estos sitios es completamente gratuito, y espero que sirva para que descubran alguno de mis otros trabajos.

portada

Este año no leí tantos libros como hubiese querido, pero sí es cierto que al menos he disfrutado (y recuerdo) la mayor parte de esas lecturas. Por desgracia no alcancé a leer los cuatro libros que me había propuesto para el #LeoAutorasOct, pero los tres que terminé sí que fueron reseñados, guardando un lugar preferencial para La momia y la niñera, de Tamara Romero, una escritora que “descubrí” recientemente gracias a las lecturas de unos amigos con criterio y que aquí recomiendo una vez más. Cuando uso la palabra “descubrir” lo hago de forma irónica; valga decir que no soy precisamente un experto en lo que se publica recientemente, y de hecho soy bastante quedado en todo el tema.

Este año no pienso hacer ningún ránking o lista, pero sí les voy a decir que mis dos libros favoritos, aquellos que dejaron una marca más profunda en mí y a los que definitivamente voy a volver en algún momento son la antología de relatos de ciencia-ficción A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos, de la editorial Spórtula, y (sobre todo) la novela de fantasía épica Xan & Ink, de Zak Zyz, otro autor que “descubrí” este año (¿lo ven? Lo he vuelto a hacer). El primero muy probablemente lo conocen todos ustedes porque ha ganado un montón de premios este año, y la verdad es que muy merecidos porque el nivel de los relatos que compila no sólo es altísimo sino que incluso es bastante accesible, por lo que no hace falta ser un duro de la ciencia-ficción para acercarse a él.

Con Xan & Ink hablamos del que con toda seguridad es mi libro de fantasía favorito del 2016, lo cual tiene gracia porque ha sido precisamente el último que terminé este año, y es también uno de esos que, como escritor, producen una sana envidia porque sabes que es aquello que te gustaría escribir. Por la imaginación demostrada en sus criaturas, por la riqueza de ese universo que apenas se esboza y no agobia al lector con mitología, y en general por esos personajes que son el principal foco de su (por otro lado sencillo) argumento, personajes que están descritos además en toda su plenitud emocional y sexual. Por todos esos motivos es una obra que no se pueden perder si les gusta la fantasía “para adultos” y con personajes moralmente cuestionables, casi monstruosos en este caso.

Pueden leer mis comentarios sobre estas obras en Goodreads, donde este año he logrado escribir micro-reseñas de cada una de mis lecturas, lo cual es todo un logro para mí.

Para el 2017 tengo varios proyectos encima. Si todo sale bien, seguiré ofreciendo relatos gratuitos de forma esporádica en mi tienda, aunque la continuidad de ese proyecto dependerá de muchas cosas, una de ellas mi productividad. Pienso trabajar también en una nueva novela e intentar llevar a buen puerto aquellas que tengo recorriendo la ruta de editoriales en este momento. También pienso reducir seriamente mi consumo de azúcar, Facebook móvil (tengo Facebook, ¿sabían? este) y Hearthstone, pero eso ya es otra historia.

En fin, espero verlos a todos ustedes el próximo año. Cuando estaba en la universidad un amigo me metió en la cabeza que los años impares siempre son mejores, y no sé por qué esa idea caló en mí y no me la he podido sacar. 2017 será el año, eso sin duda.

Un saludo a todos.

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